martes, 6 de agosto de 2013

50 sombras... Decepción!

 A lo largo de los 3 años que he estudiado en la universidad, he desarrollado amistades de las cuales siempre he dudado un poco de su capacidad intelectual. Se me hacen un poco bobas y simples.
Sin embargo, cuando supe que una cantidad específica eran afectos a la lectura, creí que su índice de coeficiente intelectual no estaba del todo mal.
No es que quiera presumir de ser la persona más inteligente y culta, pero desde que cumplí 9 años conocí el hermoso universo que solo te puede ofrecer un buen libro, por lo que desde esa tierna edad he estado acostumbrada a leer los textos que hay en mi hogar gracias a mi hermana, quién comparte el mismo hábito que yo. 
He mantenido una mente abierta con respecto a este tema, pues no negaré que pase por la fase obsesiva de Twilight, así que practicamente he ido de Gabriel García Márquez  a Stephenie Meyer.
Tengo una "amiga" que siempre ha alardeado de leer bastante, por lo que un tiempo la consideré una mujer con un buen gusto literario. Sin embargo en los últimos meses, de lo único que hablaba era de la famosísima saga de 50 sombras y ¡no era la única! La mayoría de mis amigas estaban totalmente entusiasmadas con esa historia. Para ser sincera, los primeros meses me rehusaba a leer la famosa triología pues tenía en mente el consejo que me dió mi hermana cuando comencé a leer la saga de Twilight "SI LEES LO QUE LEE TODO EL MUNDO, SERÁS COMO TODO EL MUNDO".
Cuando comenzaron mis vacaciones de verano, tomé la decisión de leer la historia de Christian Grey y Anastasia Steel. Al principio me pareció "interesante" por asignarle un calificativo. Desde el primer encuentro de los protagonistas lo primero que se me vino a la mente fue: "¡Oh, esto me suena a un fan fiction!" Literalmente devoré el primer libro, no por que fuera excepcionalmente maravilloso,  es que con cada página que leía, la historia se volvía cada vez más predecible y llena de clichés. 
Una vez empezado el segundo libro, la aburrición era un sentimiento constante en la lectura, pues ahora era obvio que el frio Christian Grey se había enamorado de, seamos sinceros, la insignificante Anastasia Steel, para el tercer libro la pareja se encuentra casada y en la luna de miel. La realidad es que la última parte de esta historia me aburrió TANTO que ni siquiera me molesté en terminar 50 sombras liberadas.
Y es que la historia es muy frágil y hueca, los personajes rayan en lo patético y ni hablar del supuesto erotismo de la novela, pues a mi parecer, no existe tal. La forma en que Anastasia describe el sentimiento del deseo, es lo más alejado a la realidad. 
¡Y pensar que se va a estrenar la película!
Sin duda alguna es un libro sobrevalorado. Además de que creo que ninguna mujer quiere ser la sumisa de un hombre, ni en el plano sexual ni en cualquier otro.
¡Mal por la imagen femenina que representa 50 sombras de Grey! ¡Mal por mis torpes amigas calenturientas!

domingo, 26 de mayo de 2013

Fuego con fuego

Me siento confundida. Más que nunca. Y es Rodrigo de nuevo.
Si bien amo con todo mi corazón a mi chico, Rodrigo me ha arrastrado a un mundo que nunca pensé poder visitar, no teniendo este carácter y esta sobrecarga de valores que mi madre se ha empeñado en enseñarme.
Habían pasado ya unos 3 meses desde que había retomado mi relación con mi chico cuando regrese a esa casa que durante tantas tardes fue mi refugio, mi puerto seguro. Iba con mi amigo Edgar, estaba segura que nada malo podría pasar esa tarde tan calurosa. 
Rodrigo fue por unas cervezas... Música y alcohol, mi perdición. Por alguna extraña razón, le dije a Edgar que fuera  comprar mas cervezas, tal vez una parte de mi ansiaba estar a solas con Rodrigo.
Cuando Edgar se fue, me levante al baño, me refresqué un poco y regrese al cuarto. 
Ahí estaba, recostado en la cama con su carita de inocencia y su sonrisa de ángel. Me senté a su lado (sí, así como la primera vez) me tomó por la cintura y me recostó en la cama.
 Y me besó.
Sentí como un fuego recorrió cada centímetro de mi cuerpo, tome mi cabello entre mis manos y le devolví el beso con la intensidad que el fuego me quemaba por dentro. 
Mi cerebro reaccionó y algo me dijo que eso estaba mal y mientras las caricias se intensificaban, decidí apartarme de él.
Ahí fue cuando todo inició.
Días después me encontré con el en su departamento, fui infiel.
No me arrepentí.
Pasó un mes. Y repetí la infidelidad con Rodrigo.
No es que sea una mala persona, es solo que lo que el me hace sentir, es una parte que mi chico aun no me ha dado.
Besarnos, tocarnos es un incendio, una explosión... Es como si estuviéramos en nuestro propio mundo. 
Me abraza, me mira a los ojos, me besa la espalda y el cabello mientras puedo sentir como el fuego recorre nuestras venas...
Fuego con fuego... Una combinación casi maldita.
Me gusta sentir como sonríe en medio de un beso, o cuando me acurruco a su lado, simplemente me gusta verlo sonreír.
Sé que es egoísta de mi parte mantenerlo a mi lado, convertirlo en un segundón, pero no puedo dejarlo ir. Aún no.
No lo voy a negar, estoy enamorada de él.
Pero no lo suficiente para cambiar las cosas.
Es la persona correcta, en el momento incorrecto :(




Rodrigo: Gracias por todo, por salvar mi vida. Por sus besos, abrazos y sonrisas.
Gracias por ser "mi chiquito"

jueves, 4 de abril de 2013

Tardes de lluvia

Esta tarde- noche, mientras veo la tele recostada en mi cama, escucho como sopla el viento fuera de mi ventana y siento el inconfundible olor de la tierra mojada, signo que esta lloviendo en primavera. 

No puedo evitar transportarme a una tarde de noviembre, hacia a penas unos días había terminado con mi novio, mi rabia era enorme.
Esa tarde fui con unos compañeros a tomar unas cervezas, había olvidado lo que era salir sin alguien que todo el tiempo te estaba pidiendo explicaciones, ahora podía convivir con más personas sin miedo a enfadarlo.


Me divertí como nunca, baile, reí a carcajadas y bese a otra persona. No se quedó grabado mucho en mi memoria, tal vez en ese momento estaba demasiado ebria.
Sin embargo, lo memorable pasó en la casa de un amigo a quién le pondré el nombre de "Rodrigo". Desde mi ruptura, Rodrigo y yo nos hicimos grandes amigos, además de que hacíamos nuestro servicio social juntos. Me gustaba estar con él.
Esa noche, el estaba recostado en su cama, yo estaba sentada en la misma y otro amigo estaba totalmente ebrio en la cama de al lado. Entre juego y juego, le dí un pequeño beso a Rodrigo. Me gusto la textura de sus labios y el aroma de su piel.
Me recosté a su lado mientras nuestro otro amigo salía del cuarto para hablar por celular, una cobija nos apartaba del resto del mundo. Nos besamos, pero este beso me supo a gloria. 


Todo con él era nuevo, su forma de besarme, de tocarme, incluso de respirar en mi oído  todo era demasiado nuevo.
Durante ese primer beso, escuche un ruido en el techo: era la lluvia cayendo. Una señal para mí. Todo iba a estar bien.
Juntos escuchamos la lluvia caer, mientras nuestros labios se conocían y se familiarizaban, no puedo negarlo, es como si nuestras bocas hubiesen sido diseñadas para encajar perfectamente. Era como si el pudiera leer mi mente y supiera exactamente que es lo que quería que hiciera.
Esa tarde solo fue el principio de muchas otras juntos, pláticas interminables... Pero todo siempre fue en secreto. 


Las cosas terminaron abruptamente, pero mi corazón siempre le estará agradecido. Rodrigo fue más allá de lo yo esperaba, me cuido cuando más miedo tenía, abrazó mis inseguridades y me dio un nuevo comienzo.
Aunque el día de hoy, siento que para él, fui solo una mujer más... Veo su actualización de Facebook: "Eres mis tardes de lluvia, así de fresca y tranquila <3"
Bien, creo que no soy la única que tiene buenos recuerdos de aquellos días.

Hola!

Hola, soy yo Mía... Entro por primera vez en este mundo de los blog, por la simple razón que necesito expresar muchas cosas que pasan por mi cabeza, es una catarsis, así que obviamente, no busco la aprobación de nadie, solo quiero desahogarme.

¿Que puedo decir de mi?

Soy una chica de 21 años, mexicana, enfocada en el amor y en su vocación que al mismo tiempo es mi máximo sueño. 
A veces pienso demasiado antes de decir las cosas, por eso las personas tienden a aprovecharse de "mi nobleza", ándele así como le pasaba a Quico en el Chavo del 8.
Odio hacer deporte, aunque mi constante obsesión por mi peso me obligue a practicar un poco.
Aborrezco a muchas de mis compañeras de salón, razón por la que, muy probablemente muchas salgan a colación en este humilde blog. No es mi culpa que sean unas malditas egocéntricas, con una autoestima y un afán por hacerme la vida imposible impresionante.
Amo a mi chico, a pesar de todo el daño que nos hemos hecho a lo largo de los años.
Tengo un amor extraño por un amigo, me gusta estar, perderme en él, es mi pequeño milagro. El amor que siento por él, no se acerca en nada al que le tengo a mi chico
Amo a mi familia, aunque mi latente rencor hacia mi padre, arruine mi buen humor por las mañanas.

Esta soy yo... Mía.