Me siento confundida. Más que nunca. Y es Rodrigo de nuevo.
Si bien amo con todo mi corazón a mi chico, Rodrigo me ha arrastrado a un mundo que nunca pensé poder visitar, no teniendo este carácter y esta sobrecarga de valores que mi madre se ha empeñado en enseñarme.
Habían pasado ya unos 3 meses desde que había retomado mi relación con mi chico cuando regrese a esa casa que durante tantas tardes fue mi refugio, mi puerto seguro. Iba con mi amigo Edgar, estaba segura que nada malo podría pasar esa tarde tan calurosa.
Rodrigo fue por unas cervezas... Música y alcohol, mi perdición. Por alguna extraña razón, le dije a Edgar que fuera comprar mas cervezas, tal vez una parte de mi ansiaba estar a solas con Rodrigo.
Cuando Edgar se fue, me levante al baño, me refresqué un poco y regrese al cuarto.
Ahí estaba, recostado en la cama con su carita de inocencia y su sonrisa de ángel. Me senté a su lado (sí, así como la primera vez) me tomó por la cintura y me recostó en la cama.
Y me besó.
Sentí como un fuego recorrió cada centímetro de mi cuerpo, tome mi cabello entre mis manos y le devolví el beso con la intensidad que el fuego me quemaba por dentro.
Mi cerebro reaccionó y algo me dijo que eso estaba mal y mientras las caricias se intensificaban, decidí apartarme de él.
Ahí fue cuando todo inició.
Días después me encontré con el en su departamento, fui infiel.
No me arrepentí.
Pasó un mes. Y repetí la infidelidad con Rodrigo.
No es que sea una mala persona, es solo que lo que el me hace sentir, es una parte que mi chico aun no me ha dado.
Besarnos, tocarnos es un incendio, una explosión... Es como si estuviéramos en nuestro propio mundo.
Me abraza, me mira a los ojos, me besa la espalda y el cabello mientras puedo sentir como el fuego recorre nuestras venas...
Fuego con fuego... Una combinación casi maldita.
Me gusta sentir como sonríe en medio de un beso, o cuando me acurruco a su lado, simplemente me gusta verlo sonreír.
Sé que es egoísta de mi parte mantenerlo a mi lado, convertirlo en un segundón, pero no puedo dejarlo ir. Aún no.
No lo voy a negar, estoy enamorada de él.
Pero no lo suficiente para cambiar las cosas.
Es la persona correcta, en el momento incorrecto :(
Rodrigo: Gracias por todo, por salvar mi vida. Por sus besos, abrazos y sonrisas.
Gracias por ser "mi chiquito"
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